No te vamos a contar una historia de éxito.
Te vamos a contar la verdad.
Una tarde que empezó con viento y terminó con barro.
Un pueblo inundado. Una botella.
Y una frase que lo cambió todo:
“Hay que brindar. Estámos vivos.”
Así nació Cata Roja.
Ahora sí, déjanos contártelo desde el principio…
Desde por la mañana, una lluvia torrencial sin tregua.
Más de 700 litros por metro cuadrado.
El agua inundó mi casa, lo cubrió todo.
Sin cobertura. Sin teléfonos.
Y con la angustia de saber que ese río desbordado iba hacia las poblaciones de la zona.
Y no podía avisar a nadie.









Después de comprobar que mi casa estaba bien,
me fui a ayudar al padre de mi mejor amiga, el señor Pepe, de 83 años, cuya casa también fue arrasada por la DANA.
Después de sacar barro durante horas.
Codo a codo.
Él sacó una botella de vino a la mesa.
Y dijo algo que nos atravesó:
En ese momento, algo hizo clic.
¿Y si el vino no fuera solo celebración?
¿Y si fuera también homenaje, memoria, gratitud, ayuda?
Así nació CATA ROJA.
Un vino que honra lo vivido.
Que rinde homenaje a quien resistió, a quien ayudó, a quien se mantuvo en pie.
Un vino con alma solidaria.
Porque parte de sus beneficios van destinados a quienes siguen necesitando apoyo.
Porque una copa puede ser más que un brindis:
puede ser un acto de amor.